En Argentina, 4.500 mujeres por año reciben su diagnóstico de cáncer cervicouterino. Es el cuarto tipo de cáncer más frecuente en mujeres y su causa principal es el VPH (Virus de Papiloma Humano). Lo llamativo es que existe una vacuna para prevenir la infección por VPH, además de disminuir la probabilidad de transmisión con la correcta utilización de métodos de barrera. Lamentablemente, siguen existiendo muchas barreras entre las mujeres y el acceso a la salud sexual. Es momento de derribarlas.

Durante siglos, la sexualidad femenina, el disfrute y la salud en este aspecto han sido tema tabú para la mayoría de las culturas en el mundo. Pese a que hoy existen más espacios de difusión de las problemáticas que afectan la salud sexual y reproductiva, muchas mujeres siguen quedando afuera. 

Sabemos que el empoderamiento y la capacidad para cuidarse y cuidar al otro depende del acceso a la información y los servicios de salud. Por eso, romper con las barreras sociales, económicas y culturales que rodean la salud sexual y reproductiva de las mujeres es fundamental.

El VPH y el VIH son dos de los principales desafíos de salud sexual de las mujeres. Y cobra mayor dimensión en conjunto, considerando que las mujeres que viven con VIH tienen 6 veces más probabilidades de desarrollar cáncer cervicouterino. El VIH se puede prevenir con el correcto uso de métodos de barrera, que también es efectivo para reducir la probabilidad de transmisión de VPH. Además, existe una vacuna gratuita y obligatoria para niñas y niños de entre 9 y 11 años que previene la infección por VPH y el desarrollo del cáncer asociado.

En nuestro país, el 98 % de las infecciones por VIH en mujeres cis son por no usar preservativo*, el método de barrera más efectivo y accesible. Por su parte, el desarrollo de cáncer de cuello de útero (cervicouterino) es consecuencia de una infección por VPH no tratada. Hoy, el objetivo es que todas las mujeres tengamos acceso a la salud sexual y reproductiva, para que nuestra única barrera sea frente a las ITS.

*Datos del último Boletín en Respuesta al VIH y las ITS en la Argentina

La prevención es la clave

El VPH puede afectar tanto a hombres como mujeres, y se transmite por contacto sexual; de hecho, 8 de cada 10 personas lo tendrán en algún momento de sus vidas*. Sin embargo, si la infección permanece durante un tiempo prolongado en el tejido cervicouterino, sin ser tratada, puede provocar lesiones y a la larga cáncer. Por ese motivo, es más riesgosa la transmisión en mujeres. 

*Datos del Ministerio de Salud.

Cabe destacar que los métodos de barrera no son suficientes para prevenir la transmisión del VPH. La transmisión se da a través del contacto piel con piel y con mucosas, por lo que puede transmitirse a través de la masturbación cruzada, por ejemplo. Por tal motivo, es necesario realizar los controles de manera periódica para detectar la permanencia del virus a tiempo; así como inmunizar el organismo con la vacuna.

Entre la transmisión del virus VPH y el desarrollo de las lesiones en la zona pueden pasar entre 10 y 20 años. Esto significa que es una afección prevenible y tratable, con un largo plazo para ser detectada. Desde los 25 años, el “PAP”, el estudio para detectar la permanencia del virus, debe ser un estudio de rutina cada 2 o 3 años (si resulta negativo dos veces seguidas). Llegar a un diagnóstico temprano puede hacer la diferencia entre una infección y el desarrollo de un cáncer, con todo lo que conlleva. Para eso, el estudio se realiza de manera gratuita en centros de salud y hospitales en todo el país.

En el caso de mujeres que viven con VIH, el vínculo entre la permanencia del VPH y el desarrollo de lesiones es mucho más estrecho. Si la infección por VIH tampoco es tratada oportunamente, las condiciones son todavía más favorables para el posible desarrollo de este tipo de cáncer. La prevención combinada para estas y otras ITS es crucial para garantizar el cuidado de la salud sexual y reproductiva en todas las mujeres.

Sobre este punto, la prevención es todo aquello que evita la propagación del virus y el desarrollo de infecciones y enfermedades. Por eso, es necesario tomar conciencia sobre la importancia de hacerse chequeos médicos y de acercarse a un diagnóstico y a un tratamiento oportuno. Además, a partir de los 50 años, el riesgo de desarrollar este tipo de cáncer se incrementa por lo que los chequeos deben ser más frecuentes. 

La edad, el género y la situación socioeconómica no pueden ser una barrera para el acceso a la salud sexual de forma integral. Es momento de restar tabúes y sumar barreras únicamente contra las infecciones de transmisión sexual que afectan la calidad de vida de las mujeres. 

Es imprescindible el uso de preservativo, ya sea externo (peneano) o interno (vaginal), durante toda la relación sexual, incluyendo los juegos previos, el sexo oral y la penetración. Así, se puede reducir el riesgo de transmisión de VPH y evitar la transmisión del VIH y otras ITS. Considerando que el VPH es un virus muy frecuente en hombres y mujeres, acceder a la vacuna preventiva es la mejor manera de preservar la salud sexual.

Además del PAP, si querés conocer tu estatus serológico, podés acceder de manera gratuita al test rápido de VIH y sífilis. Obtener un diagnóstico temprano y comenzar el tratamiento de manera oportuna es fundamental. No toma más de 20 minutos y requiere una mínima cantidad de sangre, sin necesidad de ayuno. Para conocer el centro de testeo más cercado y sacar turno, podés ingresar en la web de AHF Argentina), o acercarte a los Centros Comunitarios de Salud Sexual de AHF Argentina: en CABA, se encuentra en San Martín 899; y en la ciudad de Rosario, Santa Fe, en Av. Pellegrini 341. 

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